Madrid a 13 de Diciembre de 2.006
Estimado Sr. Alonso:
No tengo el gusto de conocerle, excepto por sus escritos en éstas páginas y sus exposiciones en las Juntas Generales del Club.
Para que no me confunda, le confirmo, que como Ud., estaba en total desacuerdo con el Presidente, la mayoría de los Consejeros, y sobre todo con la metodología de elección de los mismos, que se perpetúan en los cargos y tienen, según mi criterio y el de muchos otros socios, secuestrada totalmente a nuestra Sociedad.
Para mí, cercano a los 70 años, la ética y el comportamiento, son la base para una buena aglutinación de los diferentes idearios de los integrantes del Club , por lo que se puede figurar que ante la inexcusable conducta del Ex-Presidente Sr. Quintanar, apoyado por los demás Consejeros, en el momento del fallecimiento de nuestro anterior Presidente, D. Dionisio Ridruejo, no presentando inmediatamente su dimisión, cuando la mayoría habían sido promovidos o confirmados por el citado Presidente, aunque después, y posiblemente, les hubiésemos ratificados en sus cargos, mi decepción y desconfianza, ante ese Consejo de Administración, era absoluta.
Algunas veces, un deshonroso comienzo, suministra resultados práctico, pero en éste caso, como en la mayoría, la excepción no ha confirmado la regla, y la actuación de esa Junta Directiva, con la degradación del Club en todas sus capacidades, la falta absoluta de transparencia, y en especial la increíble arrogancia y soberbia del Ex-Presidente, sin ninguna experiencia directiva, al autoproclamarse único gestor e interlocutor sobre la adquisición de los terrenos para los nuevos Campos de Golf, cuando en frente se encuentra con el, en muchos casos, corrompido y espinoso Sector Inmobiliario, ha dado el resultado, desdichadamente, previsto. Con otro gestor más entendido, y con alta experiencia dentro del Sector Inmobiliario, el precio abonado por los teóricos-futuros campos de Algete, ¿hubiese sido el mismo¿.
Sr. Alonso, Ud está pregonando que con su “estiloso” proceder ha conseguido, por fin, desembarazarse del Presidente y otros Consejeros, y que era necesario que alguien del Club, se sacrificase, se considera Ud. el sacrificado, para que otros socios, con mejores condiciones y profesionalidad, pudiesen acceder al Consejo y nombrar un nuevo Presidente. Su conducta, antes invoqué la ética y el comportamiento, ha sido y es totalmente negativa para el presente y el futuro del Club; no por Ud,
sino a pesar de Ud, se han podido comenzar a realizar algún cambio en el Club; con su conducta se han retrasado las transformaciones que necesitábamos, porque ante su manera de obrar muchos socios cerraron filas con la anterior Junta Directiva, y ésta se dio cuenta que lo mejor para sus intereses era darle “cancha” a sus provocaciones; así cualquier socio que intentase cuestionar los actos de la Junta Directiva se le tachaba –es de los de Simón-, en las Juntas de Accionistas el Presidente se dio cuenta, al principio no fue así, que lo más conveniente para sus intereses era dejarle hablar a Ud. todo lo que quisiera, porque de esa manera no había lugar para que otros socios se expresasen, y su proceder y maneras predisponía a la mayoría en contra de cualquier innovación.
Aunque yo no le niego su buena voluntad, y su excelente propósito de crear una actualizada escuela de Golf; un Club es convivencia, es sociabilidad, es actitud, es hasta talante…. y Ud. considera que puede ir por nuestra Sociedad, defendiendo sus ideas, llamando en ocasiones al Presidente y algunos Consejeros del Club, (repaso sus últimos boletines),
“ratas malolientes”, “bazofia”, “auténticas ratas”, “sinvergüenzas”, “mentirosos”, “usurpadores”, “miserables”, “gualdrapas”, impresentables”, “catadura moral”, “crecida etílica”, y como expresión general e incesante, “golfos”.
A grandes males grandes remedios, menciona uno de nuestros dichos más populares; estoy confiado, dentro de mi proclive optimismo, que la actual “movida” obligará al Club a un importante cambio en sus estructuras y organización, se necesitarán nuevas elecciones, pero no dude que entre ellas se encuentra el que Ud. se comporte, si quiere seguir perteneciendo a nuestra Sociedad, de una manera mucho más equilibrada y educada.
Esperando recapacite sobre el fondo de ésta carta, reciba en éstas fechas mis mejores felicitaciones navideñas y un cordial saludo.